El director ejecutivo de Oura aboga por una “tecnología tranquila” para combatir la ansiedad relacionada con el seguimiento de la salud

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Los anillos inteligentes están ganando terreno rápidamente sobre los rastreadores de actividad física tradicionales, con ventas que se duplicarán con creces a 1,8 millones de unidades en 2024 y proyecciones que alcanzarán los 4 millones este año. Este aumento no es accidental: muchos consumidores buscan activamente un enfoque de control de la salud menos intrusivo y que genere menos ansiedad. Oura, el fabricante líder de anillos inteligentes, está duplicando esta tendencia al priorizar una filosofía de “tecnología tranquila”.

El auge de la vigilancia pasiva de la salud

A diferencia de los relojes inteligentes que bombardean a los usuarios con datos y notificaciones en tiempo real, los anillos inteligentes registran la actividad y los patrones de sueño para revisarlos posteriormente en un teléfono inteligente. Este enfoque pasivo atrae a personas cansadas de la constante autocuantificación y del potencial de comportamiento obsesivo. Como explica el director ejecutivo de Oura, Tom Hale, el objetivo de la empresa es operar “en segundo plano”, brindando información sin generar estrés innecesario.

El cambio es significativo: los anillos inteligentes ahora representan el 75% de todos los ingresos por rastreadores de actividad física en EE. UU., frente al 46% del año anterior. Esto refleja una demanda creciente de herramientas que informan en lugar de ordenan, permitiendo a los usuarios interpretar sus datos sin una presión constante para optimizarlos.

Evitar el bucle obsesivo

Hale reconoce los peligros del seguimiento de la salud hipervigilante. Señala que las alertas incesantes, como las advertencias sobre frecuencias cardíacas elevadas, pueden provocar ansiedad en lugar de promover el bienestar. Oura está diseñando conscientemente su tecnología para evitar este ciclo. Por ejemplo, al introducir el seguimiento de las comidas, la empresa optó por comentarios “gentiles” en lugar de calificaciones punitivas, evitando términos como “malo” para evitar comportamientos basados ​​en la vergüenza.

El énfasis está en el contexto, no sólo en los números. Hale ilustra esto mostrando un aumento de azúcar en sangre después de comer flan portugués, enmarcándolo como una observación más que como una condena. El asesor basado en inteligencia artificial de Oura refuerza este enfoque al ofrecer orientación de apoyo y sin prejuicios, como sugerir una caminata después de una comida copiosa o fomentar la conexión social.

Cambio de comportamiento, no sólo recopilación de datos

Oura no se dedica únicamente a medir cuerpos; se centra en influir en el comportamiento. El modelo de suscripción de la empresa (6 dólares al mes) brinda acceso a 40 métricas de actividad diferentes, pero el valor real radica en cómo se presentan esos datos. Oura anima a los usuarios a considerar el panorama holístico (sueño, estrés, ejercicio) en lugar de fijarse en lecturas aisladas.

Esta filosofía se extiende a la cultura de la longevidad, que Hale ve con escepticismo. A diferencia de los productos que prometen extensiones de vida poco realistas, Oura se centra en mejoras tangibles a través de elecciones diarias. La reciente campaña publicitaria de la compañía, protagonizada por adultos mayores activos, refuerza este mensaje: viva mejor hoy, en lugar de perseguir la inmortalidad.

Dominando el mercado

Con más de 5,5 millones de anillos vendidos y una cuota de mercado del 80%, el éxito de Oura es innegable. Las recientes victorias legales contra competidores solidifican aún más su posición, asegurando que la empresa se mantenga a la vanguardia de este mercado en evolución. La visión de Hale es clara: innovar más allá de la imitación y continuar perfeccionando una tecnología que prioriza el bienestar sobre la implacable autooptimización.

El enfoque de Oura subraya una verdad simple: el seguimiento de la salud eficaz no se trata de más datos, sino de datos más inteligentes, presentados de una manera que empodere a los usuarios sin abrumarlos.