La rápida expansión de los centros de datos de inteligencia artificial (IA), piedra angular del reciente gasto en tecnología y de las ganancias del mercado de valores, se está topando con obstáculos inesperados a nivel local. Las juntas de zonificación y los consejos de condado en todo Estados Unidos niegan cada vez más permisos y rescinden incentivos fiscales, lo que ralentiza la construcción de instalaciones masivas cruciales para el desarrollo de la IA. Esta resistencia, impulsada por preocupaciones sobre el consumo de energía y el uso de la tierra, ahora está captando la atención de Wall Street, que en gran medida había asumido una trayectoria de crecimiento sin obstáculos.
La escala de la inversión y la resistencia emergente
El auge de la IA ha invertido billones de dólares en la construcción de centros de datos, con grandes actores como Google, Microsoft y Meta a la cabeza. Este gasto se ha convertido en un importante motor del crecimiento económico y un factor clave en el aumento de las valoraciones de las acciones. Sin embargo, la oposición local se está generalizando. Las comunidades están respondiendo a las voraces demandas de energía y la gran huella de estas instalaciones, lo que obliga a las empresas a ajustar sus estrategias.
El desafío no es sólo logístico; es político. Las empresas esperaban una expansión fácil, pero ahora se enfrentan a condiciones “ligeramente más difíciles”, según Todd Castagno, director general de Morgan Stanley. Sugiere que tal vez sea necesario “realinear” las expectativas del mercado con la realidad de que desplegar rápidamente billones de dólares en infraestructura está lejos de estar garantizado.
Mucho en juego para los gigantes tecnológicos y los inversores
Aproximadamente el 30% del S&P 500 está dominado por seis empresas (Apple, Meta, Alphabet, Microsoft, Nvidia y Amazon), todas ellas con grandes inversiones en IA. El auge de la construcción también beneficia a los fabricantes de equipos como Caterpillar y Siemens, cuyas ventas han aumentado junto con los proyectos de centros de datos. El pronóstico para 2026 exige un gasto de 710 mil millones de dólares en centros de datos de América del Norte, pero el escepticismo de las comunidades locales y la enorme dificultad de conseguir gigavatios de nueva electricidad podrían descarrilar esos planes.
Seguimiento del retroceso
Miquel Vila, investigador de cadena de suministro y riesgo político de la empresa de seguridad de IA 10a Labs, está documentando meticulosamente el alcance de la resistencia local. El proyecto “Data Center Watch” de Vila rastrea noticias locales, reuniones gubernamentales e incluso grupos de Facebook para categorizar la propagación de la oposición organizada. Destaca su neutralidad y afirma que no tiene ningún interés ideológico en el resultado.
“La fase de expansión fácil ha terminado”, afirma Vila. “Las empresas ahora tendrán que navegar por complejas políticas locales y superar importantes obstáculos logísticos”.
Este cambio es importante porque la confianza de los inversores está ligada a la capacidad de las empresas de IA para cumplir sus promesas de expansión. Los retrasos o cancelaciones podrían afectar las valoraciones y desacelerar la narrativa más amplia de crecimiento impulsada por la IA.
La desaceleración en la construcción de centros de datos pone de relieve una tensión crítica entre el rápido ritmo del desarrollo de la IA y las realidades de la gobernanza local. A medida que aumenta la resistencia, Wall Street se ve obligado a reevaluar sus expectativas para el futuro de la industria.
