Los fanáticos dedicados en Rusia están infringiendo la ley para ver la serie viral Heated Rivalry, un romance extraño centrado en jugadores de hockey. A pesar de la estricta legislación anti-LGBTQ+, los fanáticos están utilizando canales encriptados, VPN y piratería para acceder al programa, lo que lo lleva a la cima de los sitios de reseñas de medios rusos como Kinopoisk. Este desafío resalta una tendencia más amplia: los fandoms harán todo lo posible por el contenido que aman, incluso arriesgándose a consecuencias legales.
Hay mucho en juego
Las leyes rusas contra la “propaganda LGBTQ” se encuentran entre las más duras del mundo. Los infractores se enfrentan a multas de hasta 63.898 dólares o penas de prisión. A partir del 15 de enero, el gobierno acusó oficialmente a los servicios de streaming, incluidos Beeline TV, Kinopoisk y Wink, por violar estas leyes al amplificar las “relaciones sexuales no tradicionales”. La represión contra estas plataformas subraya el compromiso del gobierno de hacer cumplir las restricciones.
Por qué esto es importante
La popularidad de la serie no es accidental. Heated Rivalry aprovecha una tendencia creciente: el atractivo de la ficción erótica queer, particularmente en entornos hipermasculinos como el hockey. El género ofrece una salida para la exploración sexual, la comunidad y la representación LGBTQ+. En un deporte con cero jugadores de la NHL abiertamente homosexuales a partir de 2025, la premisa del programa (un romance entre rivales entre personas del mismo sexo) resuena poderosamente, especialmente en entornos patriarcales.
Impacto más allá de la pantalla
El impacto del programa se extiende más allá del entretenimiento. El ex jugador de hockey Jesse Kortuem salió del armario recientemente y citó Heated Rivalry como una fuente de empoderamiento. Kortuem, quien se retiró debido a la homofobia dentro del deporte, afirmó que la serie está “golpeando fuerte” para muchos hombres homosexuales encerrados en el hockey. Esto subraya cómo los medios pueden influir en el cambio del mundo real incluso en entornos restrictivos.
La determinación de los fans rusos refleja un fenómeno global: los fandoms evitarán las restricciones para acceder al contenido. El éxito del programa, impulsado inicialmente por torrents y VPN, demuestra que ni los muros de pago ni las leyes pueden suprimir por completo la demanda de historias que resuenan profundamente en el público. En última instancia, Heated Rivalry es más que solo entretenimiento; es una fuerza cultural que desafía las normas sociales e inspira visibilidad.
