Hollywood lucha contra el nuevo generador de vídeos con IA por cuestiones de derechos de autor

10

La industria del entretenimiento está chocando con ByteDance, el gigante tecnológico chino detrás de TikTok, por su nuevo modelo de vídeo con IA, Seedance 2.0. Los estudios y sindicatos acusan a la plataforma de permitir infracciones masivas de derechos de autor, lo que plantea preguntas urgentes sobre el futuro de la propiedad intelectual en la era de la IA generativa.

El auge de Seedance 2.0

Lanzado a principios de este mes, Seedance 2.0 permite a los usuarios crear videos de 15 segundos a partir de simples indicaciones de texto. Al igual que Sora de OpenAI, el rápido desarrollo y la accesibilidad de la herramienta han generado preocupaciones: puede generar imágenes realistas con imágenes reconocibles y personajes con derechos de autor sin las protecciones adecuadas. Una manifestación en X (anteriormente Twitter) que mostraba a Tom Cruise y Brad Pitt en una pelea generada por IA se volvió viral, lo que provocó una rápida reacción.

Protesta de la industria

La Motion Picture Association (MPA) emitió una contundente declaración del director ejecutivo Charles Rivkin, exigiendo a ByteDance que detuviera su “actividad infractora”. Rivkin enfatizó que Seedance 2.0 opera sin medidas adecuadas para proteger los derechos de los creadores, poniendo en peligro millones de empleos estadounidenses que dependen de la aplicación de los derechos de autor.

La Human Artistry Campaign y SAG-AFTRA, el sindicato de actores, se han sumado a la condena, enmarcando a Seedance 2.0 como una amenaza directa a los creadores de todo el mundo. Esta disputa subraya la creciente tensión entre la innovación en IA y el marco legal establecido que rige el contenido de entretenimiento.

Se intensifica la acción legal

Disney ya ha emprendido acciones legales, enviando a ByteDance una carta de cese y desistimiento, acusando a la compañía de “aplastar y apoderarse virtualmente” de su propiedad intelectual. Disney alega que Seedance 2.0 está reproduciendo sus personajes, incluidos Spider-Man, Darth Vader y Baby Yoda, sin autorización. Paramount hizo lo mismo con su propia carta de cese y desistimiento, afirmando que el contenido generado por IA en la plataforma es indistinguible de sus propias películas y programas de televisión.

En particular, Disney también ha buscado acuerdos de licencia con otras empresas de IA, como OpenAI, lo que indica su voluntad de interactuar con la IA en condiciones controladas en lugar de un rechazo total. Esto sugiere que el problema central no es la IA en sí, sino la falta de consentimiento y compensación por el uso de la propiedad intelectual.

Implicaciones más amplias

Este conflicto resalta la necesidad urgente de regulaciones más claras en torno al contenido generado por IA. Si bien las herramientas de inteligencia artificial ofrecen potencial creativo, su proliferación desenfrenada podría desestabilizar la industria del entretenimiento y socavar los intereses financieros de los creadores. La situación plantea preguntas clave:

  • ¿Cómo puede adaptarse la ley de derechos de autor a la creación impulsada por la IA?
  • ¿Qué papel deberían desempeñar las plataformas en la vigilancia de las infracciones?
  • ¿Se convertirán los acuerdos de licencia en el modelo dominante para el contenido generado por IA?

La batalla por Seedance 2.0 no es sólo una disputa legal, sino un presagio de los desafíos que se avecinan a medida que la IA remodela el futuro del entretenimiento. La respuesta de la industria probablemente sentará un precedente sobre cómo se protege (o explota) la propiedad intelectual en los próximos años.